En Mikombé, una comunidad rural de Camerún, las mujeres sostienen la vida cotidiana: cuidan, alimentan, trabajan y resisten. Durante años lo han hecho en silencio, marcadas por la pobreza, la dependencia económica y, en muchos casos, por situaciones de violencia o desplazamiento forzado.
El proyecto “Empoderamiento de las Mujeres de Mikombé” nace precisamente para romper ese silencio y ofrecer una oportunidad real de cambio: acompañar a las mujeres para que puedan generar ingresos propios y recuperar su dignidad a través del trabajo.
Un gesto solidario que cruzó fronteras
Todo comenzó con un gesto sencillo pero poderoso: el Rastrillo Solidario de Zaragoza, celebrado a finales de 2025. Gracias a la generosidad de tantas personas, se recaudaron fondos destinados al empoderamiento económico de mujeres en situación de gran vulnerabilidad en Mikombé.
Más allá de las cifras, esta recaudación envió un mensaje claro y profundo: no estáis solas. Los fondos llegaron a Camerún pocos días después y permitieron poner en marcha el proyecto durante el mes de enero de 2026.
Formar antes de actuar
Desde el inicio tuvimos claro que el dinero, por sí solo, no transforma realidades. Por eso, meses antes de la llegada de los fondos, en agosto de 2025, se organizó una formación básica para las futuras beneficiarias.
Doce mujeres participaron en una sesión centrada en:
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la gestión responsable de pequeños recursos,
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la organización de un pequeño comercio,
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la importancia del ahorro,
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el conocimiento de las microfinanzas locales.
Para muchas de ellas, sin acceso previo a la escolarización, fue la primera vez que hablaron abiertamente sobre dinero, ahorro y proyectos personales. El espacio generado fue tan sencillo como transformador.
Finalmente, diez mujeres iniciaron el proceso, todas ellas comprometidas y preparadas para dar el paso hacia una actividad económica propia.
Del apoyo a la acción
En enero de 2026, el proyecto se puso en marcha de manera efectiva. Cada mujer recibió un apoyo económico equitativo, acompañado de explicaciones claras y un seguimiento cercano.
Las actividades apoyadas fueron diversas, adaptadas a la realidad y capacidades de cada una:
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pequeñas tiendas de barrio,
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venta de ropa,
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venta ambulante de plátano,
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servicio artesanal de planchado,
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venta de bebidas,
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comercialización de productos alimentarios básicos.
El 100 % de las beneficiarias inició su actividad en el mismo mes, una señal clara de la apropiación y motivación generadas por el proyecto. El 70 % comenzó una nueva actividad y el 30 % reforzó una precaria existente.
Cuando el cambio empieza a sentirse
Los primeros resultados no tardaron en llegar. Más allá de los ingresos, las mujeres hablan de algo aún más valioso:
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mayor respeto dentro de sus familias
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más capacidad para decidir y planificar
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la mejora de su situación económica
Para muchas, es la primera vez en su vida que generan ingresos propios. Hoy, el 80 % afirma que su situación está mejorando progresivamente.
Este proyecto confirma una verdad esencial de la cooperación al desarrollo: cuando se acompaña a una mujer, se fortalece toda la familia y la comunidad.La formación, el apoyo económico y el acompañamiento han puesto en marcha una dinámica de autonomía, dignidad y cohesión familiar que empieza a transformar Mikombé desde dentro.
Una semilla sembrada
El proyecto Empoderamiento de las Mujeres de Mikombé no es un punto final, sino una semilla. Una semilla de esperanza, de confianza y de futuro.
Nada de esto habría sido posible sin la confianza, la generosidad y el compromiso de la ONG Fraternidad Sin Fronteras y de todas las personas que han hecho suyo este proyecto.
Gracias a vosotros, hoy las mujeres de Mikombé se miran a sí mismas con una luz nueva.
Seguimos caminando juntos, abiertos a nuevos proyectos y nuevas oportunidades para seguir generando impacto social real en zonas necesitadas de transformación.















